10 de mayo de 2017

Exposición y entrega del Premio Municipal de Artes Visuales en Cagua

Este miércoles 10 de mayo de 2017, en el marco de la celebración del Día Nacional del Artista Plástico, quedó inaugurada la exposición de pintura de la artista Maruja de De Musso en el salón “El Empalao” de la Casa de la Cultura Jorge Rafael Gómez de la ciudad de Cagua, municipio Sucre del estado Aragua, la cual estará abierta al público durante dos semanas.

A la apertura de la exposición precedió la entrega del Premio Municipal de Artes Visuales Evelio Giusseppi en su segunda edición a la homenajeada, en reconocimiento a una trayectoria de más de 40 años de vida artística. El premio, según resolución leída por William Palencia, director de Cultura, Recreación y Turismo y presidente del Estado Mayor de Cultura del municipio Sucre, consta de un pergamino de honor y un busto de Evelio Giusseppi.

La actividad se inició con la interpretación del himno nacional por parte de la Banda Turmero Cagua y otros temas del repertorio musical venezolano. Contó con la artista plástico y educadora Adays Alonzo, como oradora de orden, quien fue presentada por Leonardo Spisso (artista plástico), la presencia de la directora general de la alcaldía, Steffi Dulabane, integrantes del Estado Mayor de Cultura, Josué Gómez del Gabinete de Cultura, Thania Torres, directora de Educación, Jesús Ochoa, Héctor Sánchez, Simón Enrique Puerta, cronista de Cagua; Rafael Herrádez, Ana e Ibelice De Musso, María Eugenia Guiseppi, artistas plásticos que hacen vida en la jurisdicción y público en general.

En sus palabras, Palencia resaltó que a través de la gestión de gobierno del alcalde bolivariano Eusebio Agüero se ha celebrado esta importante fecha por dos años consecutivos con la entrega del premio municipal de artes visuales Evelio Giussepi, en homenaje a ese gran maestro que tiene 50 años de trayectoria.

Por su parte, Maruja de De Musso, artista plástico homenajeada en esta oportunidad, manifestó su sorpresa al recibir este reconocimiento inesperado y agradecida por esta muestra de afecto.

Adays Alonzo, oradora de orden, destacó la obra de Armando Reverón como referente de las artes visuales en Venezuela y  se mostró orgullosa de pertenecer a ese grupo de artistas de Cagua que forma parte del renacimiento de la cultura en el municipio Sucre. 

Por último, Evelio Giusseppi también se sintió complacido de ver renovado el taller de arte a su cargo  y señaló: “hemos tenido mucha suerte con el alcalde Eusebio Agüero, ya que por el gobierno municipal han pasado muchos hijos de Cagua pero ninguno se dignó en realizar mejoras a la casa de la cultura” y alabó la gestión de William Palencia en apoyo de todas las manifestaciones culturales del municipio. 

Texto y fotos: Argenis Díaz.



Maruja de De Musso recibe Premio Municipal
de Artes Visuales Evelio Giusseppi.

Banda Turmero Cagua se lució.

Representantes del Estado Mayor de Cultura del municipio Sucre.

Público en la Casa de la Cultura Jorge R. Gómez de Cagua.

Adays Alonzo, oradora de Orden.

Reconocimiento a la oradora de orden.

Exposición abierta al público.

Evelio Giusseppi y Maruja De Musso.

Taller de arte de Evelio Giusseppi.

Evelio Giusseppi desde su trinchera.

Evelio Giusseppi y Josué Gómez.



Casa de la Cultura Jorge R. Gómez de Cagua.
El recinto de la cultura en Cagua.




27 de abril de 2017

Colectiva de Artes Visuales en Cagua

En el marco de la entrega de la Memoria y Cuenta del año fiscal 2016 realizada por el alcalde bolivariano del municipio Sucre del estado Aragua, Eusebio Agüero, se llevó a cabo el pasado mes de marzo una exposición Colectiva de Artistas Visuales en los espacios dignificados de la Casa de la Cultura Jorge R. Gómez de Cagua. 
El Maestro Evelio Giusseppi, de la vocería de artes visuales, fue el encargado de dirigir esta visita guiada de las autoridades del Concejo Municipal y Alcaldía.

Artistas participantes

Leonardo Spisso, Posada Colonial.
Clemente Camacho, Ruinas.
Esther Peláez, Mi Socorro.
Rómulo Díaz, Calas.
Beatriz de Souza, Encuentro con la naturaleza.
Adays Alonzo, Armonía - Sentimientos encontrados.
Inés Gualdron, Sauce llorón.
Zenaida Canache, Amor de adolescentes.
Arturo Escalona, Insectos y Ciudad.
Evelio Giusseppi, Desnudo.
Marco Aguiar, De Cacería.
Maruja de De Musso, Intimidad.
Dedordy A., Clave a lo Rojo Espeso.
Betty Cor, Paisaje Urbano - Marginal 2
Antonio Rossel, Cazadora.
Salvador Rizzo, Girasoles.
Argelio Martínez, Serie Flama vital.
Juani Brito, Isnotú.
Belkis Caldera, Fractal.
Diógenes Castillo, Ese toro enamorado de la luna

En la muestra se puede apreciar una variedad de estilos y propuestas de los artistas participantes.¡Felicitaciones!

Fotos: Alcaldía Bolivariana del municipio Sucre. Aragua.
Fotos: Argenis Díaz.
Evelio Giusseppi en la visita guiada.

Diferentes estilos en la muestra.

Disposición de los cuadros. 
Casa de la Cultura Jorge R. Gómez de Cagua
Diógenes Castillo. Ese toro enamorado de la luna.
(Foto A. Díaz).

Vista de las obras en los pasillos de la casa de la Cultura
Jorge Rafael Gómez de Cagua. (Foto A. Díaz).

Obra de Antonio Rossel. Cazadora. (Foto A. Díaz). 


17 de marzo de 2017

Bienalsur: Arte contemporáneo internacional sin sede ni fronteras


Nota Informativa

Es un modelo inédito. Bienalsur es una exposición de artistas suramericanos y de otras latitudes que no sucede en un lugar concreto sino en muchos, a la vez.

Aníbal Jozami, director general de Bienalsur es, además, rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), la universidad pública argentina donde nació el concepto y la que ha hecho el esfuerzo de reunir a decenas de universidades iberoamericanas en torno a este proyecto.

Bienalsur es un evento de carácter bianual, no porque suceda cada dos años, sino porque ocurre durante dos años. En esta oportunidad, en su I Edición, a lo largo de 2016 y 2017. Tiene prevista su inauguración el 21 de septiembre en Buenos Aires, pero como punto de referencia porque, simultáneamente, también lo hará en Caracas, Tucumán, Córdoba, San Juan, Montevideo, Asunción, Bogotá, Lima, Sao Paulo, Santiago de Chile, Valparaíso, Río de Janeiro, Quito... 

Cualquiera que vaya a una exposición podrá ir a todas, porque en cada lugar habrá pantallas que retransmitan lo que está pasando, en ese mismo momento, en el resto de ciudades participantes.

Promovida por los países socios de UNASUR, sus responsables recibieron hasta el 30 de septiembre de 2016 un total de 2.543 propuestas de artistas y curadores de 78 países. Hoy tienen en sus manos 324 proyectos seleccionados que se encuentran en proceso de evaluación para su puesta en marcha. Son de artes visuales en los más diversos formatos, desde intervenciones en un espacio físico hasta videoarte o instalaciones. 

Arte matemático: Venezuela en Bienalsur

El arte del venezolano Alexánder Apóstol será una de las representaciones de Venezuela en Bienalsur. Su obra digiere textos y manifiestos de emblemáticos movimientos culturales de Latinoamérica, a través de fórmulas y algoritmos matemáticos, para convertirlos en más arte expresado a través de la danza, el dibujo y la música, entre otras manifestaciones artísticas. Lo hizo en México, lo hará en Argentina y, quizá, en Venezuela.
"Mi proyecto es mágico porque se adapta perfectamente a la Bienal. Busco la unión entre el arte y la política. Extraigo las ideas, la esencia y la teoría de estos movimientos para que lo desarrollen otros artistas y lo propaguen por todo el mundo", explica Apóstol.
En Caracas, la sala Mendoza de la Universidad Metropolitana será una de las sedes. Asimismo, participan y apoyan el proyecto la Fundación Mendoza y la Corporación Andina de Fomento.

Les invitamos a estar pendientes de Bienalsur, una exposición multicultural universal a la que todos podremos asistir, donde quiera que estemos. 

Más en: www.bienalsur.org

http://www.venezuelanpress.com/2017/02/24/bienalsur-arte-contemporaneo-internacional-sin-sede-ni-fronteras/


Alexánder Apóstol, fotógrafo y artista visual.






El Arte trasciende el tiempo

A Evelio Giusseppi

En enero de 1996, a través de la página cultural Raíces del diario La Antena, publicamos una reseña del artista plástico cubano, Mario Martínez Martínez; la fotografía y material de apoyo para el artículo en cuestión fue suministrado por nuestro amigo, el productor y columnista deportivo Víctor Martínez Rodríguez (1935-2012), quien lo conoció en la isla y fue su amigo. Mario quería viajar a Venezuela y específicamente, a Villa de Cura.

Se trataba de un pintor autodidacta, pero miembro de la Presidencia del Contingente Cultural Juan Martinello de Cuba, responsable de las Artes Plásticas en la Habana. Con más de diez exposiciones individuales en su haber, desarrollaba la técnica mixta en cartulina con buen dominio del color “utilizando en planos de reducida extensión”, como dijo un conocedor de su obra. Participó en numerosas exposiciones colectivas y en el Salón Nacional del pequeño formato por esos años noventa. Fue Asistente de Dirección Artística de la empresa de espectáculos del INTUR. Traductor graduado en idiomas: francés e italiano. Operador de audio y televisión. Se consideraba “un habitante del planeta caribeño”.

Martínez cultivó un estilo personal que reflejaba la temática latinoamericana de integración; para entonces, obras suyas estaban diseminadas en países como Rusia, Bélgica, Yugoslavia, Italia, Francia, México, Panamá España, Argentina y Venezuela.

Además del gusto por el color, Martínez refleja en sus obras la diversidad y colorido de las aves, y los peces de la isla, unidos al color de su bandera, “con marcada insistencia por la línea”, sin descontar la presencia de “lo subjetivo llevado hasta lo onírico”, con gran fantasía y sensibilidad, así como una reconocida influencia del arte azteca.

Hasta donde sé, tal vez Mario Martínez no cumplió su sueño de viajar a Venezuela, pero nos envió una muestra de su obra, y su sentimiento de solidaridad con la tierra de Bolívar. 
Después de veinte años lo traemos al recuerdo al ver de nuevo una de sus obras, una cartulina amarillenta por el paso del tiempo y una dedicatoria que nos llena de cierta nostalgia por la ausencia de amigos que han dejado huella en nuestro espíritu amante del arte y la poesía.

Texto y reproducción de la foto y obra: Argenis Díaz

Mario Martínez Martínez en su estudio de La Habana.
Cuba. 1996

Obra de Mario Martínez M.
Reproducción en blanco y negro. 1993

Detalles de la obra de Mario Martínez. 1997

Fragmento de la dedicatoria. 1997.






















3 de marzo de 2017

El arte trasciende tiempo y espacio

Por cortesía del amigo poeta José Argenis Díaz, publicamos esta obra realizada por el artista visual cubano Mario Martínez Martínez, quien anhelaba visitar Venezuela para la fecha de la esquela que escribió el mismo artista al dorso de la cartulina (texto abajo reproducido), donde plasmó su visión de la solidaridad entre Cuba y Venezuela.

"La pintura me llegó por vía del fallecido amigo Víctor Martínez R., especie de embajador cultural y deportivo a quien le gustaba visitar la isla, sobre todo por el "mojito" cubano y el lazo de algún viejo amor", nos dijo el poeta villacurano Argenis Díaz.

Esto demuestra una vez más que el Arte como manifestación humana trasciende el tiempo y el espacio.
                                                                                       La Habana 1° de mayo de 1997
Querido hermano Argenis Díaz
Gracias por vuestra cooperación
en la publicación del diario La Antena y su libro, le envío una obra de Arte de nuestra autoría personal, especial para Ud. noble literato y amigo solidario del heroico pueblo de Cuba, aquí se aprecia su Talento y se le quiere y respeta. Espero vernos pronto, exponiendo mi arte pictórico en la Atenas de Aragua. Magnífica su labor en Raíces y un abrazo a Fernando Olivo. Necesito mucho su apoyo para visitar a Villa de Cura.
Mario Martínez Martínez...

Texto original del artista.



Obra del artista cubano Mario Martínez M.
Acuarela/ cartulina.
23 cm x 35 cm. 1997.




20 de febrero de 2017

Artistas de la Tierra

Exposición de la semana en Artistas de la Tierra. 

Una muestra interesante del arte pictórico contemporáneo. 

Exponen

José Luis García Pascual
Viviana Gabieiro 
Gabriela Carina Marcoccia
Antonio González
María Catalina Alberto 
Pepi García Márquez 
Candela ("makanguipy") Guirao Piñeyro
Erik Estrella 
Ana Ana Mossini Colleti 
Raul Fernandez


Enlace: http://www.artistasdelatierra.com/obrassemana-pag-20170220.html








18 de febrero de 2017

César Enrique Acosta: Poeta del pueblo de Magdaleno

Nacido en Güigüe, estado Carabobo (Venezuela), el 31 de marzo de 1952. Desde los dos años reside en la parroquia Magdaleno del municipio Zamora (Aragua, Venezuela). Poeta, narrador, cronista popular y compositor en los géneros de joropo central y llanero, parranda central y de la costa y merengue venezolano. Contribuyó a la creación del Himno del Municipio Zamora del estado Aragua. Es conocido como el Poeta del Pueblo. Licenciado en Desarrollo Cultural por la Universidad Simón Rodríguez (Misión Cultura). Participó en el primero y segundo Encuentro de Poetas Populares convocados por la Secretaría Sectorial de Cultura del estado Aragua y el Instituto de la Cultura de Aragua (2011 – 2012).

Fue homenajeado en el 6° Festival Mundial de Poesía (2009). Pertenece a la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven, 6.600); es miembro del Círculo de Autores y Compositores de Aragua (CIACA) y de la Espiral Colectiva Alí Primera del municipio Zamora del estado Aragua.

Reconocimientos

Orden Santa María de Magdalena
Premio Concurso Nacional de Poesía Tradicional de SACVEN. 2012.

Publicaciones

Aparece en las siguientes antologías:

1er. Encuentro Regional de Poetas Populares. Fiesta Bicentenaria (2011). Editado por el Instituto de la Cultura de Aragua/ Secretaría Sectorial de Cultura. 

Juegos Florales de la Poesía Tradicional. II Concurso Nacional de Poesía Tradicional de SACVEN (2012).

2do. Encuentro Regional de Poetas Populares (2015). Homenaje a José Helímenas Barrios. Editado por el Instituto de la Cultura de Aragua/ Secretaría Sectorial de Cultura.

Utopía de un soñador. Poemas. Editorial El perro y la rana. Imprenta de Aragua. Maracay, 2016.

Texto: Argenis Díaz.
Foto: Archivo personal.





MI POESIA

I
Mi poesía en el folclore
Es tierna como semilla
Y germina en tierra fértil
Como floresta germina
Ella suspira por mi
Donde comienza mi rima
Es dulce y enamorada
Como una escolar sencilla
Lanza suspiros al viento
Como risa cantarina.

II
Mi poesía tiene ángel
Y quien la escucha suspira
Suspira porque la siente
Como una llama encendida
No es una cosa mi musa
Ni es otra cosa mi rima
Las dos son un
mismo cuerpo
Y son parte de mi vida
Suspiró por el recuerdo
Cuando supo su partida.

III
Y en un suspiro pequeño
Que le arrancara la vida
Quedó llorando en silencio
Cuado supo que te ibas
Y desde entonces está triste
Desde entonces se fatiga
Porque sabe de querer
Y sabe de despedida
Sabe cuando hay que llorar
Cuando una pena la obliga.

IV
Mi poesía en la añoranza
Es como un potro
sin bridas
Y se va por la sabana
Como el viento sin orilla
En el fragor de la copla
En la frase fugitiva
Por el camino desierto
Como una leve llovizna
Mojando los chaparrales
Y a la tierna clavellina.

V
Allá va mi poesía
Con tu recuerdo en la silla
Como potro juguetón
Llorando tu despedida
Soñando con el amor
Donde el querer
se le abisma
Y lleva mi sentimiento
Prendido de su costilla
Porque lo que yo no siento
Tampoco lo cargo encima.

VI
Y por eso estoy aquí
Recordando tu partida
Preguntándole a la brisa
Que habla con la
campanilla
Si supo porque te fuiste
Y si vuelves algún día
Porque quedé como
un puerto
Cuando el navío se despide
En aquella lejanía,
Y la soledad lo acoge
En una tarde sombría
Sin más canto que
el de la ola
Y sin una compañía
Más que la arena y la playa
Y un viejo faro de guía.



De: Utopía de un soñador.



Poeta César Enrique Acosta






8 de febrero de 2017

Simón Enrique Puerta Morillo: Cronista de Cagua y Patrimonio Viviente

El pasado año 2016, La Alcaldía del municipio Sucre (Aragua, Venezuela) nombró Patrimonio Viviente al cronista de la ciudad, Simón Enrique Puerta, por ser un historiador destacado y entregado al quehacer educativo y cultural. El alcalde Eusebio Agüero presidió la sesión de júbilo que permitió rendir honor al cronista de la ciudad.

Simón Enrique Puerta Morillo. Nacido el 25 de septiembre de 1943 en la ciudad de Cagua. Profesor de Historia, 46 años dedicados a la docencia y toda su vida al estudio de la historia de Cagua y Bella Vista, sus orígenes, su tierra, sus calles y su gente. Fue nombrado Cronista Oficial de esta ciudad en sustitución de Asdrúbal Castillo Díaz, mediante concurso y cumplido todos los requisitos exigidos por la ley. Es reconocido por el pueblo sucrense como un hombre ejemplar.

Ha resaltado la historia local a través de la formación a estudiantes y todo aquel que visita la Biblioteca Pública, ubicada en la Casa de la Cultura Jorge R. Gómez. Forma parte de los sucrenses reconocidos por el alcalde Agüero, tales como Evelio Giusseppi, Samuel Cuenza, Luis García, Tony Díaz, Mari Stella Carazzo, Ciro Pimentel, nombrados patrimonios vivientes, y los patrimonios históricos religiosos como la Sociedad de San José, la del Santo Sepulcro y la del Nazareno.


Simón Enrique Puerta Morillo.
Foto: Prensa Alcaldía de Sucre.





21 de diciembre de 2016

Evelio Giusseppi: obrero del arte

El Instituto de las Artes, de la Imagen y el Espacio también ha reconocido la obra de Evelio Giusseppi, dejando un registro audiovisual de su su sencilla concepción del arte, donde se autodesigna como un obrero del Arte. Septiembre de 2012. Ver video...




https://youtu.be/_MPgRUKgir8

Video de Arawak sobre Evelio Giusseppi

En julio de 2012, el programa Arawak Cultura en Marcha dedicó su segmento Así Somos al artista visual Evelio Giusseppi, como una manera de difundir su labor en pro de la Cultura y el Arte en el municipio Sucre del estado Aragua...





https://youtu.be/FtC3c4fizPc

16 de octubre de 2016

Visita a RQ Galería en Villa de Cura

Domingo 16 de octubre de 2016. Agradable visita a la Galería RQ de Villa de Cura, del artista Rolando Quero, por parte de Evelio Giusseppi Flores, dos artistas, dos visiones, un mismo ideal: el Arte como medio de trascendencia de lo humano. En palabras de Giusseppi, la obra de Quero induce a la reflexión, es una obra cargada de magia y profundidad.
Rolando Quero afirmó que la obra y labor de Giusseppi hay que darla a conocer a muchas personas. Energías compartidas.

Texto y fotografía: Argenis Díaz.

Rolando Quero y Evelio Giusseppi Flores

11 de octubre de 2016

Giusseppi Flores: un artista cabal


** Poco antes de morir, el artista plástico Heriberto Blanco escribió este interesante texto sobre la exposición de Evelio Giusseppi dedicada a los 500 años de la "Resistencia Indígena". El escrito, creo yo, le sirvió de excusa para hacer una honesta crítica a la obra de Giusseppi desde un contexto bastante amplio, haciendo gala de su extenso conocimiento del arte y sus manifestaciones, mencionando a artistas de reconocida fama universal, y demostrando la precaria situación de los artistas plásticos en este tiempo de consumismo y decadencia de los valores estéticos en el ámbito regional y nacional. 
Disfruté mucho su lectura y transcripción. Por tanto lo recomiendo. Argenis Díaz/ 2016.

Por Heriberto Blanco

Estoy ante las obras de Evelio Giusseppi Flores. Yo diría que las más celebradas, porque ninguna de sus obras ha tenido la trascendencia de estas (paradojas de la vida o consecuencias del entorno), pues desde el punto de vista del espacio, línea, forma, luz, color, composición y demás elementos constitutivos de la obra de arte moderna, sus cuadros anteriores guardan un aliento poético que nos proporciona una más íntima relación con el arte, y en esta muestra es poco lo que artista logra para borrarnos una cierta vaga impresión de pintura por encargo. En alguna de estas obras el pintor no quiso ser sino el ilustrados de un tema histórico. Sobre todo en los tiempos actuales en que el espacio no tiene vigencia como receptáculo de imágenes representadas, y tanto este como la imagen son definitivamente partícipes de igual importancia en el campo de la pictórica.

No hago este comentario con carácter de crítica de arte. Está demás decir que esta no es mi profesión, y aun cuando conociese exactamente y estuviese en posesión de las normas, modelos y patrones que la cultura neoclásica inventó para identificar lo excelente y lo mediocre, lo bueno aceptable y lo malo rechazable en una obra de arte, no podría aplicar esas pautas al arte de hoy, que es arte moderno, donde los conceptos de género y estilo se han esfumado en un ambiente de tecnocracia y alto desarrollo industrial; donde el crítico está llamado a desempeñar más bien una función de orientador o educador del individuo para rescatarlo de la banalidad y la degradación de un cine y una televisión de consumo, y de una alienante civilización.

En la presente muestra, el pintor sacrificó arte en aras de una protesta por un V Centenario, harto cuestionado, tanto en su significación de “Encuentro”, como “Descubrimiento”, lo cual es captado por el pintor más bien como un genocidio. Y es que con el “descubrimiento de América” se inicia una de las más espantosas matanzas como pocas se conocen en la tierra. Efeméride como esta del “descubrimiento”, según muchos historiadores, no es más que un hecho convencionalmente aceptado, puesto que ellos mismos se han encargado de aclarar y demostrar que varias expediciones anteriores tocaron estas tierras, y establecieron con sus aborígenes intercambios de productos.

Según quedó asentado en una antigua inscripción fenicia, navegantes procedentes del Mediterráneo llegaron al Brasil en el siglo VI antes de Jesucristo. De hecho, Cyrus Gordon, jefe del departamento de estudios mediterráneos de la universidad norteamericana de Brandeis, descifró en 1968 una piedra grabada encontrada hace más de un siglo, en 1872 en una plantación del estado de Paraíba, Brasil. Dicha piedra fue rechazada en esa época por los arqueólogos que la calificaron de “falsificación”. Sin embargo, esta piedra fue enviada a la Academia de Ciencias de Río de Janeiro. Hoy se la ha dado crédito a aquella inscripción. El profesor Gordon, afirma que es auténtica.

En la vieja inscripción se relata que diez naves fenicias salieron de Ezión-geber, isla del golfo Akaba, navegaron por el mar Rojo y alrededor de África. Una de las naves fue arrebatad por una tormenta y llevada por la corriente subecuatorial a las costa de América. La inscripción reza: “Hemos llegado aquí doce hombres y tres mujeres a esta nueva playa que yo, el almirante, domino”. Este viaje fenicio quedó confirmado por el historiador griego Heródoto.

Otros indicios de esta penetración fenicia están representados en cerámicas de diseño fenicio descubiertas en la boca del Amazonas, que acusan una existencia de mucho antes de los viajes de los vikingos y de Colón. Desde la fecha en que reinaba en Fenicia el rey Hiram al 1492, las aguas de estas tierras habían sido surcadas por embarcaciones griegas, noruegas, romanas, egipcias, chinas y japonesas, supuestamente con fines comerciales, puesto que en ese lapso la historia no revela hechos de violencia, los cuales, de haber ocurrido, hubiesen quedado registrados como hechos sangrientos.

La obra aquí referida como arte pictórico está desvinculada parcialmente de su creador. Creemos que Giusseppi nos ha acostumbrado al uso de muchas variantes, a una gran densidad y palpable movimiento, y también a otro tipo de imágenes inventadas que nunca han pretendido ser naturaleza, porque él, como pintor auténtico, sabe que la imagen creada por el proceso de invención pertenece a la antinaturaleza, porque la formas creadas respiran y vibran de manera artificial. El pintor consciente jamás intentará salirle al espectador con la puerilidad de que un cuadro pertenece a la naturaleza biológica, pues es otra vibración energética. Es el espíritu del hombre creador el que respira a través de la forma creada, sea esta convencional o contemporánea. Luego, es absolutamente falso suponer que solo se entiende y se disfruta realmente la forma figurativa que reconocemos y aparecen trilladas en la naturaleza, en tanto estamos imposibilitados para disfrutar la obra abstracta. Plásticamente, es tan difícil trasponer el umbral de la Gioconda como penetrar en el ámbito de Joan Miró.

Las formas vibran aunque el espectador no reconozca la imagen. La forma solamente necesita emitir su fuerza expresiva que sirva de vía de comunicación y conlleve la posibilidad de la experiencia estática, como en las obras de Leonardo, o presente una apariencia dinámica, como en el cinetismo y otras obras de arte moderno. Si en una, esa fuerza energética sonríe o plasma un rictus enigmático; en otra, se manifiesta en una serie infinita de líneas y manchas de un aparente desorden como en Pollock o de Kooning. Por lo demás, desde el punto de vista plástico, toda forma es abstracta, del puro abstraccionismo.

Otro ha sido también el movimiento de la materia de Giusseppi, que es el óleo. Cuando hablo de materia me refiero a la sustancia con la cual se amasa la estructura deseada en el hacer plástico. Esta sustancia vital con la que se crea una realidad llamada cuadro, en este caso, de imágenes aborígenes, pasa a segundo lugar. No son las manchas verdosas enrevesadas, brillantemente espontáneas y llenas de luz de su obra cargada a veces de fauvismo, de impresionismo o de expresionismo, sino una mezcla dramática y oscura, como en estado primario, animada de vida, pero sin llegar a la rica expresión pictórica; es otra obra, quizás asomada a las puertas del secreto de un nivel de leyendas y cenizas. Oleo o cualquier otra materia retenida en su sustancia primordial, como cuando se colorea con tierras y tintas vegetales. Fuerza terrígena, pero no llega a la metamorfosis, que es impostergablemente necesaria para trascender. Es como si en el significado de la creación apareciera el barro, modeláramos el hombre, pero le negáramos el soplo de vida.

Según Guillermo Frayle, lo que existe en la obra de arte, y puede llegar a ser, pero permanece en actitud de espera, es precisamente la fuerza de la obra. Desde el punto de vista pictórico de actualidad, tanto las imágenes como los espacios asumen la misma jerarquía, luego no deben establecerse diferencias, muy propias del arte trillado, entre continente y contenido, como en la antigua manufactura burguesa que nos impedía una unidad de visión. Antes de llegar a estas ilustraciones históricas, con las cuales el arte no debe comprometerse (como no sea para imponer el hecho artístico a la referencia histórica), una mancha en el fondo de un cuadro de Giusseppi se correspondería y actuaba  con otra que era la imagen de la forma.

El pintor, para la realización de esta laboriosa serie de motivos indígenas, no tenía por qué salirse del contexto de la revelación plástica, así suele acontecer a veces en los trabajos por encargo.

Podía haber logrado una unidad de visión, porque me consta que el artista conoce a Van Gogh, Gauguin, Matisse y Cezanne, en cuyas obras la significación plástica mantiene un jamás superado acorde perfecto, como la más álgida expresión figurativista de arte moderno y acertadamente referencial. Hay cosas que el artista de nuestros días debe tener presenta: la universalización del arte, la independencia, mediante la autocrítica, lograda por el arte pictórico a través de su evolución, el paradigma de los grandes maestros mejicanos y el ejemplo sentado por Picasso con su Guernica.

El pintor modernista que en Evelio Giusseppi Flores existe acentuadamente en esta muestra se somete a la tiranía de la forma convencional, no pretende ir más allá de los límites nativistas, en su afán de llamar a la reflexión acerca de un hecho histórico, y en actitud acorde con el medio que conoce muy poco de escuelas y estilos. Es quizás una manera un tanto elemental de hacerse entender.

Esta muestra tiene la finalidad de popularizar una protesta que día a día va extendiendo más su radio de acción. Estas pinturas innatistas e indóciles de Evelio, no nos presentan ninguna encrucijada, ningún dilema de entrar o no en el reino del arte. Renacentista, desde la acepción de intentar darte al arte una forma nueva, no logra la excepcional singularidad ni siquiera inconscientemente, como en el caso de Emerio Darío Lunar que pretendió fundir sus figuras en carne apasionada y le resultaron sus obras vuelcos misteriosos de más allá de la vida y la muerte.

En las vírgenes y donceles aborígenes de Evelio existe una gran piel exterior que engaña la visión del contemplador, desde el punto de vista plástico, específicamente.

Nada nos invita a entrar en la obra de arte como tal, contrariamente, permanecemos apartados exteriormente en el tema y en lo legendario; ora divagando en los buenos y en los malos aciertos anatómicos, ora deteniéndonos en los triviales escenarios de fondo, y sintiendo que nuestro sentimiento estético se escapa por la tangente del cuadro. El tema y el mensaje adquieren aquí una importancia capital, tanto que hasta repelen el imperativo de toda obra de arte: Arte en prioridad. Giusseppi tenía algo que decir y la pincelada, que es escritura grabada sobre la tela, en esta pintura es línea cerrada, impidiendo que el espacio penetre en la forma; y solo nos revela en esas figuras su relación con el nombre y conocimiento de un acontecimiento histórico. Sus imágenes resultan significantes porque hablan de un sentimiento vital. El sentimiento del hombre algo desvinculado del artista, cerrando tal vez su puño de pintor, dueño de gran fuerza creadora, yo diría espiritual, esta vez impedido, trastocado en su barroquismo y su romanticismo, y en la posibilidad de descargar su interioridad emotiva.

Como reflexión, después de la presentación al público de sus cuadros indigenistas, el artista comprende que el tono más alto de su existencia es el arte pictórico, y que la pintura lo liberó desde hace muchas décadas de lo archivador y lo descriptivo a que estuvo sometido en sus primeros tiempos. Y todo suceso que irrumpa en su cotidianidad habrá de estar sujeto a esto que en él es primordial: el arte, y he aquí que aparecen en su paleta como fuente nimbada de arcoiris, nuevos cuadros, donde la anecdótico y hasta lo histórico se disuelven en la magia de una pintura en tono mayor que es, sin lugar a dudas, arte superior como jamás había probado su creatividad. Para mencionar algunas de estas obras que quizás salgan al público en alguna próxima muestra, subrayo “la tejedora”, “diosa tacarigua” y paisaje amazónico, entre otras.

¡Eso sí!, el arte de Evelio Giusseppi mantiene su sacralización. Una pieza suya conserva su valor intrínseco, precisamente porque no ha sido representada en cifras pecuniarias. Sé que si le fuera posible este autor devolvería el escaso dinero percibido en su larga trayectoria de pintor, para que algunas de sus valiosas obras retornaran a sus manos. Lo suyo nunca fue el medio fácil para adquirir fortuna, y por ende no es de esos pintores que “venden en calientico” ni trabaja para galerías. A la manera de los grandes elegidos, difícilmente le encontraremos haciendo antesala en los despachos de los promotores de arte, ni tomando parte en esas comparsas donde “críticos”, pintores y organizadores de eventos se hacen las barbas los unos a los otros, y se otorgan a sí mismos los premios, en la asfixiante atmósfera de sus círculos cerrados, en los cuales se cuecen muchos “pucheros”, que no tienen precisamente, sabor cultural. No es de extrañar, pues, que en los “brillantes círculos” de la pintura el nombre de Evelio Giusseppi no signifique nada. Un pintor de su envergadura no puede ser lanzado como un producto más. Si hay gente cabal y organizada que no conoce la pintura de Giusseppi, es porque más de una vez ha sido escamoteado en los eventos aragüeños donde debería ser una de las primeras figuras, por su currículum, por su larga trayectoria y su bonhomía.

No faltan criticastros de sensibilidad ambigua que miran su labor con desdén, porque su función pictórica no es la imitación servil de lo que está de moda en el exterior, ni la aproximación a lo que se está haciendo en los grandes salones. Giusseppi es indiscutiblemente un maestro de la pintura, no solo porque de su orientación ha surgido más de una figura de la plástica aragüeña, sino porque posee un gran dominio del color y la composición, y un canal inagotable de actividad. Las señales del artista no están al alcance del desciframiento para la multitud. En esto consiste la necesidad del teórico, del crítico, para interpretar sus mensajes, es falso que la obra de arte más pura carezca de mensaje, otra cosa son las anticuallas incorporadas a los cuadros como anécdotas o moralejas.

El mensaje de Piet Mondrian (por ejemplo) revolucionó el arte. De repente observamos al pintor en la creación de un cuadro sin mayores alcances plásticos, como para que sea abordado por el ojo común, como tan pronto lo vemos invocar un sesgo de misterio donde comienza a surgir la obra fluidamente, sin encuentros fortuitos con otros autores, y sin preconcepciones para complacencias de los marchantes. Dice alguien tan altamente calificado como el doctor (historiador y crítico de arte) Simón Noriega que “vivimos en una época en que el arte ha sido despojado de sus propios valores, la sociedad tecnológica fundamenta su existencia en la economía del tiempo y en el reino de lo mensurable. El arte, por su naturaleza, mal podría avenirse con todos estos conceptos, de allí que solo subsista reducido a condición de mercancía. Así se explica la costumbre, ya generalizada, de pintar expresamente para las exposiciones y, del mismo modo, componer música para los festivales”. Giusseppi no corre con el tiempo, no va en ese tropel.

Deberían seguir su ejemplo los pintores jóvenes, puesto que Giusseppi es joven en su pintura, es pintura moderna; aunque, exprofeso, no lo sea tanto en esta muestra. Digo pintores y no “pintamonas”, sobre todo aquellos que se ufanan de su juventud y zahieren a los “ancianos”, pero ellos siguen haciendo pinturas de escuelas y estilos con muchas décadas de atraso. 

Por ejemplo, he visto jóvenes ubicados a esta alturas de 1993 en abstractismos, estilo Jackson Pollock. Pollock es del año de 1912, y su juventud no fue imitativa, como es ahora la juventud de sus retrasados émulos maletillas. Siendo Pollock el más abstracto de los pintores norteamericanos, antes de formar su estilo, supo escuchar y ensayar muchos maestros y estilos, y gracias a su juventud en un arte original y creativo, hizo desplazar el centro de interés del mundo artístico de París a Nueva York, en el decenio del 45 al 55.

También me he topado con Roberto Matta, desastrosamente imitado por jóvenes de estas últimas décadas, cuando este pintor chileno pertenece a la generación de principios de siglo, y es original su puesta en escena del conflicto del hombre consigo mismo y con el mundo que le rodea. Aúna en su pintura al hombre y la naturaleza en una sola trama hombre-entorno. Técnica, tensión, polución, contaminación, sensaciones y espiritualidad, en Matta, nos revelan el diario acontecer en el vuelo pictórico general de los elegidos. Toda una síntesis muy imitada por jóvenes pintores. Y ese gran creador de estados de ánimo en arte pictórico: Wassily Kandinsky, tan mal traído y llevado en las imitaciones de jóvenes de esta generación, es justamente de 1866. Gracias a él, el clima espiritual y las emociones fueron aceptados como temas de la pintura. Queda así demostrado que la joven pintura, no es cuestión de sangre corriendo por las venas, sino el levante de un nuevo sol que, de tanta originalidad, nos abisme y deje un hito marcado en la evolución de las bellas artes.

Yo no creo en la inservibilidad de la crítica, pero sí creo en el anacronismo de una crítica anodina y obsoleta aplicada a las artes de actualidad. El arte de hoy no puede ser interferido sino con una crítica de lenguaje nuevo, como lo exige el arte contemporáneo, de tal suerte que, su sensibilidad, sus manifestaciones de vanguardia, no puede ser analizada mediante fórmulas tradicionales. Por otra parte, el pintor, el músico, el literato de hoy, no debe retrogradar el curso de su tiempo. Son testigos oculares, espejos del mundo que les tocó reflejar, el cual no puede ser atado a ideas y conceptos agotados. ¿Tiene, pues, la crítica actual una función diferente y cónsona con una cultura de valores tan distintos a los valores de la cultura del pasado? ¿Está de más la crítica, como dijera en una ocasión la periodista y promotora de arte Sofía Imbert?

"El día que el hombre haya completado la vida, cesará el arte, cesará la crítica".


Mientras exista el arte, existirá la crítica, como una simbiosis de cuerpo y sombra, de creatividad e interpretación. ¿Qué se necesita para acusar la existencia real de un objeto? Someterlo a inspección y análisis. A través del arte, el hombre busca el perfeccionamiento de sí mismo. El día que el hombre haya completado la vida, cesará el arte, cesará la crítica. Decir que el arte no necesita la crítica, no es más que una frase, y es también asumir una actitud de crítico. Lo que podríamos llamar nuestra actual crítica de arte, padece de un innegable desprestigio, no solamente entre artistas, sino dentro del público en general; pues, según la valiosa opinión de pensadores calificados altamente, la crítica de hoy, afectada por sus relaciones capitalistas, es una onerosa actividad publicitaria, y este es otro factor más, alienante para el mundo del arte; pues, debido a ello, son exaltados muchos falsos valores y escamoteados muchos valores auténticos.

Todo el totalitarismo y el pragmatismo de una sociedad que no piensa sino en dirección de los dividendos golpea irrevocablemente los propósitos estéticos y espirituales. Lo que se impone muchas veces no es el conocimiento ni la originalidad del artista, sino la inmoralidad y la habilidad para trepar, cuando no es el comerciante en obras de arte, que enajena su libertad y programa la actividad del artista. Al menos en nuestro medio se lanza a un pintor casi igualmente como un refresco o cualquier otro negocio. No se establecen criterios ni se asumen responsabilidades ante la historia. Hay medios donde predomina, en materia de arte, un analfabetismo que aterra, y el artista que no se deje etiquetar ni marcar como producto de consumo no pocas veces es desdeñado por criticastros que fungen de críticos, no obstante carecer de la rigurosa formación histórico-teórico-filosófico-artística que exige el ejercicio de la crítica. Por otra parte, no será la Crítica quien dicta la pauta de lo que se debe hacer o no hacer en el arte.

Por cuenta de la crítica francesa, el Impresionismo hubiese muerto al nacer, tal fue la hostilidad con que lo recibió en los primeros tiempos. Fue al cabo de una década, en un clima todavía áspero, cuando se aceptaron algunas notas de reconocimiento sobre sus repelidos artistas. Igualmente ocurrió con el arte moderno al despuntar sobre la crítica y público norteamericano. En una gran exposición organizada por la Armory Show, en 1913, Van Gogh fue considerado un pintor torpe y de escasa visión estética; Matisse fue considerado pornográfico, inverosímil e infantil, y Cezanne un mediocre impresionista, con alguna que otra obra aceptable. Cuando el crítico se da a la investigación histórica, a la profunda observación filosófica y al rigoroso detenimiento ante diversas técnicas, se convierte en un espectador excepcional que emplea sus acertados conocimientos para dar una clara opinión acerca del valor de las obras de arte.

Con cursilerías aquí y allá no se puede pretender ser críticos de arte, cuando para esto se requiere egresar de centros de enseñanza rigurosamente formadores y o estas escuelas de arte nuestras, en su mayoría, distinguidas por el mal funcionamiento. Estar al día en materia de informaciones procedentes del movimiento artístico internacional y un eficiente aprendizaje de la historia del arte; pero ¿cómo?, si hay una ignorancia crasa en la materia entre los profesores, tan deplorable como los programas de enseñanza oficial, y ese aprendizaje memorístico que no otros resultados, sino la deformación de algo que no se ha puesto en práctica y que jamás se ha abordado más allá de una vaga referencia.

La obra de Giusseppi, en este mundo industrializado, no ha sido tocada por la repetibilidad. Permanece en el reino del arte que es el nivel de calidad. No es de estos pintores vendedores donde la cantidad va tomando el puesto de la calidad. Desafortunadamente, la alienación e que el mundo está sumergido ha incidido en la insensibilidad, pérdida de espiritualidad, y con ello el declinar del culto religioso y la individualidad dan como resultado la suplantación de los valores morales por los valores comerciales. Donde otrora campeaba el goce artístico se ha implantado el disfrute de los juegos de azar, el sadismo televisivo y todos aquellos hechos negativos provenientes del fenómeno de la masificación. Ciertamente, se ha colectivizado  el espíritu, como cuando las aguas se enturbian y salen de su cauce buscando los niveles más bajos.

Sin embargo, la mente del artista cabal, contrariamente, se eleva a los altos niveles, donde permanece impoluta su sensible individualidad, y eso, hasta el presente, ha sido Evelio Giusseppi: un artista cabal. (HB. 1993)

http://eveliogiusseppipintor.blogspot.com/p/blog-page_10.html



Referencias

Joan Miró (1893-1983), pintor surrealista, español.
Jackson Pollock (1912-1956), pintor expresionista abstracto, estadounidense.
Willen de Kooning (1904-1997), pintor expresionista abstracto de origen neerlandés.
Henri Matisse (1869 – 1954): pintor francés, representante del flauvismo.
Emerio Darío Lunar (1940-1990), pintor venezolano nacido en Cabimas (Zulia).
Piet Mondrian (1872-1944): pintor vanguardista neerlandés.
Roberto Matta (1911-2002): pintor chileno surrealista.
Wassily (o Vasili) Kandinsky (1866-1944): pintor ruso y teórico del arte.
Fauvismo: movimiento pictórico francés del siglo XX.



Heriberto Blanco. Cagua, 1924; Maracay, 1993. Artista plástico, curador de exposiciones, crítico de arte, poeta y traductor. De personalidad polifacética, se dedicó bastante joven al teatro, la música, el canto y el baile; también incursionó en áreas como el modelaje, diseño de modas, alta costura y la locución; además, practicó las artes marciales. La fundación Museo de Arte e Historia de Cagua y la Casa de la Cultura Jorge R. Gómez B. realizó en 1995 una exposición colectiva en homenaje post mortem al maestro Heriberto Blanco. También en homenaje póstumo, Editorial Letralia publicó en 2004 el poemario Cuadernos de nostalgia de Heriberto Blanco.

Foto tomada del portal: Letralia, Tierra de Letras.
http://letralia.com/ed_let/nostalgias/autor.htm


Heriberto Blanco (1924-1993)

















6 de octubre de 2016

Evelio Giusseppi: pintor expresionista

La obra de Evelio Giusseppi puede ser adscrita a una orientación expresionista que, en Venezuela, procede de Mario Abreu, Jorge Chacón y Von Dangel. Como estos, Giusseppi trabaja en base a un color fuertemente empastado y de trazos vigorosos, que a veces recuerda, en una etapa intermedia de su evolución actual, la factura de los expresionistas alemanes, incluso por la recurrencia del tema figurativo tomado del entorno cotidiano.

Aunque hablar de influencias es impropio en este momento, se puede decir que su trabajo se encuentra hoy por hoy en franca evolución, y así podrá apreciarlo el espectador comparando sus primeras obras, hechas por el estilo de nuestro paisajismo tradicional, con los últimos cuadros que presenta en esta exposición, obra en donde se libera del dato de la naturaleza para expresarse con toda libertad, sin restricciones, en una pintura que se tiene a sí mismo como contenido, y cuya temática recrea símbolos y arquetipos mágicos que seguramente Giusseppi, siguiendo el ejemplo de Abreu, comienza a descubrir en las mitologías de la cultura popular.

Juan Calzadilla.
Fotos: Aníbal Camejo.

Taurus I. Mixta. 
Evelio Giusseppi. 2000.


Taurus VI. Mixta. 
Evelio Giusseppi. 2000.


Símbolos indígenas. Oleo/tela. 
Evelio Giusseppi. 2010.

Evelio Giusseppi.







9 de septiembre de 2016

Exposición de arte del tercer milenio

El pintor Evelio Giusseppi y el alcalde Eusebio Agüero

Este 10 de mayo de 2016, Día Nacional del Artista Plástico, quedará inaugurado el 1er Salón de Arte Ciudad de Cagua, concebido como una exposición anual nacional de pintura con sede en la Casa de la Cultura Jorge Rafael Gómez de esta ciudad. Vale decir la primera exposición de arte de este tercer milenio (siglo XXI) convocada por la Alcaldía Bolivariana de Sucre, concretamente por el alcalde (M/G) Eusebio Agüero y en homenaje a un pintor reconocido como lo es Evelio Giusseppi, patrimonio cultural viviente de este municipio.

Y es de esperarse que sea de esta manera, que el Arte y la Cultura de Cagua se proyecten hacia el tercer milenio de nuestra era, porque en Cagua los artistas visuales han sido siempre los pioneros de la cultura, dando un paso al frente para establecer importantes referentes para este municipio. Claro, faltaría tiempo para mencionar los movimientos corales, grupos de danza, la música llamada académico o popular y otras manifestaciones que conforman el perfil cultural de una ciudad hospitalaria y bella como Cagua, con hijos propios y adoptivos que se han comprometido con su desarrollo cultural.

Para proyectarnos hacia el futuro debemos conocer el pasado y transformar el presente. Basta remontarnos a la décadas del setenta y ochenta del siglo XX para constatar como un grupo de hombres y mujeres inician un importante movimiento cultural que va a consolidar instituciones como la Casa de la Cultura, la Fundación Museo de Arte e Historia y el Taller de Arte Libre, así como un medio de comunicación local como El Tabloide que dio impulso a todas estas iniciativas.

En 1972, un grupo integrado por Adolfo Gelabert, Ángel Gil Fernández, Ángel Calanche, Cruz Armando Melo, Benito López Terán, Manuel Antonio Silva, José Antonio López, Jorge Gómez, Jorge R. Gómez y el profesor Sótero Artega Miguelena (primer cronista de Cagua) fundan la Sociedad Amigos de la Cultura de Cagua que sería el germen de la Casa de la Cultura que luego llevaría el nombre del fallecido Jorge Rafael Gómez, epónimo que se mantiene hasta ahora. La Sociedad de amigos de la Cultura y la Dirección de Cultura Provisional funcionan primero en la sede del Centro de Amigos Mutuo Auxilio, donde también funcionaban la Biblioteca Municipal Juan Germán Roscio y la Escuela Municipal de Música. En 1973 llega a la ciudad del Caracol el pintor Evelio Giusseppi, quien va a dar un impulso adicional a este movimiento y crea en 1976 el Taller de Arte libre para la formación de jóvenes pintores.

En 1977 se inaugura el Museo de Arte e Historia de Cagua que funciona originalmente en la Casa de la Cultura. En 1978 se forma la Asociación de Pintores de Cagua. En 1982 se registra la Fundación Museo de Arte e Historia de Cagua. En ese mismo año se inicia el movimiento por el rescate y restauración de la antigua Casa de Alto, después conocida como Casa Guipuzcoana, para ser la sede del Museo. Los planos para la restauración de la casa los diseñó el arquitecto Juan García Maldonado. Luego es declarada Monumento Histórico en febrero de 1986, y se inicia la restauración por etapas; finalmente el inmueble es adquirido por el Municipio en 1995.

Hay que destacar el impulso de la mujer cagüense en esta efervescente actividad, verdaderas líderes culturales como Tatiana Núñez de Calderón, Irma Lorenzo, Stella Carazo, Iraima Rodrígez y pintoras distinguidas como Villenza Aragort, Elsa de Latouche y Maruja de Musso.

En cuanto a los salones de arte en el municipio, los artistas se debaten entre crear una bienal o un salón anual. Según escribe la pintora Elsa de Latouche (revista Expresión de Villa de Cura, suplemento dedicado a Cagua, julio 1990) en 1982 se logra la primera bienal con un comité organizador integrado por Evelio Giusseppi, Jorge R. Gómez, Nilde de Palma, Ana Zorzi, Villenza Aragort, Zulay Riacho de Torres y Elsa Latouche. Afirma también que se lograron “cuatro ediciones”, la última en 1988, denominada: “IV Bienal Artes Visuales Cagua 88”. No obstante, sin negar lo anterior, tengo catálogos que informan sobre las siguientes exposiciones: “1a Exposición Anual Nacional Pintura y Dibujo. Salón de Arte Ciudad de Cagua” del 24 de julio al 24 de agosto de 1984, en la Casa de la Cultura Jorge R, Gómez, con la coletilla “por el rescate de la casa guipuzcoana”. En el Comité organizador se encuentran, entre otros: Evelio Giuseppi, Carlos Gómez, Irma Lorenzo y Rafael Herrádez. Luego, “II Muestra Anual Nacional Pintura y Dibujo. Salón de Arte Ciudad de Cagua” del 24 de julio al 24 de agosto de 1985, en la Casa de la Cultura Jorge R. Gómez, también con una coletilla que dice: “La Guipuzcoana será el museo”, con el mismo comité organizador. 

En cuanto al “III Salón de Arte” se realizó, según nota de prensa del diario El Aragüeño el 14 de noviembre de 1998, esta vez en la sede del Museo de Arte e Historia de Cagua, antigua Casa Guipuzcoana. Comité organizador: Lourdes Arvelo, María Giuseppi y Juan Brito.

Hubo otras exposiciones que me llamaron la atención como una realizada en mayo de 1981, con motivo del “V Aniversario del Museo de Arte e Historia de Cagua”, denominada: “Exposición 17 piezas del museo don Inocencio Utrera” de Villa de Cura, en la Casa de la Cultura de Cagua. Una segunda exposición “Nueve pintores en colectiva” en los 374 años de la parroquia Cagua, noviembre de 1994, Casa de la Cultura de Cagua. La tercera, una “Exposición Colectiva: 10 etapas”, marzo de 1996, en el marco de las “Fiestas del Caracol”, catálogo cortesía de la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA). Estamos hablando, entonces, de 19 años durante los cuales no se había organizado formalmente un salón nacional de arte en esta ciudad.

“También los pueblos tienen múltiple nacimiento”, escribió Samuel Eduardo Quenza. Renace, pues, una vez más Cagua con vista al nuevo milenio que apenas ve sus primeros tres lustros en este siglo XXI. Que con esta propuesta artística, el arte y la cultura de esta ciudad comiencen una nueva era, una auténtica revolución cultural para beneficio de este noble pueblo que da acogida a tantos hijos ilustres nacidos aquí o venidos de otros lares.
   
                                                                                                                              Argenis Díaz / 2016

Obra Chicos de mi barrio de Petra Zenaida Canache.



Obra Mirada afrodescendiente de Evelyn Ziliani


Obra Dorado estival de Jair Rios