7 de julio de 2020

Evelio Giusseppi: reconocido pionero de la cultura de Cagua

Con fecha del 28 octubre de 1992 circuló en Cagua, municipio Sucre del estado Aragua, una edición especial del semanario El Tabloide, titulada “Cagua aquí y ahora” que destacó aspectos como la educación, la cultura, el deporte, la salud y la política, medios de comunicación social y la economía, entre otros, que conforman el perfil de esta población.
 
En este sentido, es interesante el artículo insertado en esta edición, del escritor Samuel Eduardo Qüenza titulado “También la pluma y la paleta tienen en Cagua manos que las guíen”. En síntesis, el autor aborda subtemas como “los huéspedes ilustres” que ha tenido Cagua en los últimos años; “el primer cronista” de la ciudad, Sótero Arteaga Miguelena, la “presencia de la mujer” en el arte y la cultura de Cagua; las “instituciones al servicio de la cultura” y “los pioneros” que de alguna manera dieron impulso al ámbito cultural del terruño, así como los medios de comunicación locales. De manera especial hace referencia a tres hombres que hicieron de Cagua motivo y escenario de lucha a favor del desarrollo cultural de la “ciudad hospitalaria” de Aragua. Esta parte hemos preferido citarla textualmente en esta entrega, por cuanto se refiere a uno de los pilares de las artes y la cultura regional y nacional como es Evelio Giusseppi Flores.
 
 Tres mosqueteros de la cultura en Cagua
“Durante la década de los años setenta, pese a los obstáculos que al trabajar por el desarrollo cultural suelen aparecer cuando no existe una larga tradición de actos coordinada y encauzada hacia el fomento de las artes y de las letras en una comunidad, fue posible poner en marcha en Cagua algunas iniciativas y cumplir importantes tareas de carácter cultural.
Un acontecimiento, aparentemente circunstancial, como fue la llegada del pintor victoriano Evelio Giusseppi a la ciudad, se constituyó en el punto de partida de esa acción sistematizada, realizada en forma espontánea con escasa ayuda oficial y liderada consecuentemente por el doctor José Gil Botello, el periodista y pintor Jorge R. Gómez y el nombrado artista plástico que, desde La Victoria, y después de un fugaz paso por Caracas, llegó en 1973 a Cagua. Desde entonces, los intereses coincidentes de estos tres hombres, a quien debe mucho la comunidad, los hicieron casi inseparables luchadores por el desarrollo cultural integral de la población. Fueron en ese logro los tres mosqueteros de la cultura en Cagua.
El Taller de Arte libre de Cagua, la formación de jóvenes pintores, la realización de las bienales de pintura, la creación del Museo de Arte e Historia de Cagua, entre otras realizaciones importantes, están de alguna manera vinculadas al esfuerzo estimulador de este trío de trabajadores por la cultura que actuaron sin recibir sueldo por el trabajo realizado”.
El texto citado es un testimonio de la relevancia que tiene Evelio Giusseppi para la Cultura de Cagua, como patrimonio viviente de Aragua.
 Texto: Argenis Díaz
Fotos: Archivo Evelio Giusseppi.

Fuente
Cagua aquí y ahora. Especial de El Tabloide (pp. 16-18) Cagua 1992.

Evelio Giusseppi y Jorge R. Gómez (1948-1982)

Sotero Arteaga, cronista de Cagua, Carmen Jiménez, 
Dr. Gil Botello, Evelio Giusseppi y Jorge Gómez Blanco. 

Dr. José R. Gil Botello (1928-2016).
Foto tomada de Facebook. 2017.

6 de julio de 2020

Jesús Ugas Nicorsin: Un pintor para la Historia


Jesús Ugas Nicorsin era un hombre humilde, sencillo, salido de la entraña de la noble gleba del pueblo, nutrida con los sueños y los dolores más antiguos y legítimos de la condición humana. Un hombre que un día cualquiera sintió en su alma, en sus ojos, en sus poros, en los dedos morenos, la densa y radiosa palpitación del arte, y que, no obstante la limitación de sus medios, de su ambiente social y de su propia vida, empezó a soñar con ser artista, con llevar al papel y al lienzo su mensaje personal cargado de vivencias y estremecido de duros testimonios.

Mediante un largo, paciente y soledoso proceso de estudio, de reflexión y de autocrítica, se convirtió en el artista que siempre deseo ser. No un artista común y corriente, embelesado por los espejismos artificiales de la publicidad y los cocteles, del mutuo elogio y de la vanagloria procaz, sino un artista purísimo, refugiado casi eremíticamente en la dura disciplina estética. Podría decirse que de nuestros artistas aragüeñas (aunque nació en El Yoco, estado Sucre) de larga andadura, fue el que menos exposiciones hizo en su vida. Cuando alguien lo urgía a exponer, él simplemente decía que había que preparar algo con cuidado y con tiempo. Pero la verdad es que solo se lo propuso algunas veces y eso con mucha discreción. Para él lo importante no era figurar sino trabajar, ahondar en los problemas técnicos, explorar posibilidades, buscar caminos, develar misterios, en pocas palabras lograr una expresión convincente y plenamente válida de su labor como interpretación y metáfora del mundo.

Y nadie trabajo tanto como él. Nadie amó tanto su arte. Nadie respiró tan honda y visceralmente la pintura como él. Porque la pintura era su único pretexto de vida, la razón definitiva de su esfuerzo, la única y sola consolación de una larga tristeza existencial. Y estoy inclinado a creer que hasta las horas terribles y desencadenantes de sus últimos momentos, la lucidez de su corazón debió alimentarse con la ilusión de un nuevo proyecto de arte. Esa desbordante pasión por la pintura, ese furor amoroso, ese frenesí buscador, interpretador y representador, lo llevó siempre a una meta inalterable: buscar un estilo.

En la pintura venezolana hay estilos inconfundibles e indiscutibles. En Aragua, Jesús Ugas Nicorsin también creó su propio estilo, su sello, su impronta, su marca de personalidad. Ese es sin duda su triunfo mayor y lo que de veras lo caracteriza como un verdadero artista, con una obra definida y definitoria, claramente inserta dentro de la mejor producción de la pintura en Aragua, así los negadores de turno se permitan con él una cierta sonrisilla descalificadora y escéptica. Lo cierto es que, a la hora de los balances, el nombre, el estilo y la obra de Ugas Nicorsin tendrán un peso innegable y una presencia incontrovertible.

Este artista silencioso, hondamente nuestro y tenazmente consagrado a su labor creativa y didáctica, dejó al morir, a los casi cincuenta años de su madurez creadora, una obra sólida, enérgica, contundente, audazmente subversiva en las formas y, de manera particular, en el color, en el cual logró matices, combinaciones y efectos impactantes por su novedad y eficacia expresivas. Sí. Toda su obra aporta una visión muy exacta de alguien que pintaba no sólo con todo su corazón y todo su cerebro, sino también con la totalidad de sus glándulas en perpetua efervescencia de plenitud, fecundidad y deslumbramiento.

He aquí, pues, un gran pintor. Un pintor de nuestro pueblo. Un maestro. Un pintor para la historia, sin duda…

[Tomado de la columna Heilerías, quincenario El Vigía, Villa de Cura, enero de 1993].

Nota biográfica del pintor

Jesús Ugas Nicorsin nació en Yoco, estado Sucre, el 14 de abril de 1943. Realizó estudios en la Escuela de Artes plásticas de Cumana en el año 1960. Se residenció en Villa de Cura, donde impartió clases de dibujo y pintura, donde participaron entre otros: Marco Antonio Torrealba, Aly Pérez y Benjamín Miró, además de una buena cantidad de jóvenes villacuranos que buscaban formarse en las artes plásticas. También fue profesor de la Escuela de Artes Rafael Monasterios.

Participó en varias exposiciones colectivas en: Salón Nacional de Arte Aragua (VII/1982-VIII/1983); Salón Arturo Michelena, Valencia, estado Carabobo (1982-1983); Bienal de Cagua (1984); Salón Nacional de Arte Aragua (XI/1986); Bienal de Guayana, estado Bolívar (1987); 1er Salón Nacional, Museo de Bellas Artes, Caracas.

Tuvo participación destacada en la exposición XII En Encuentro, realizada en mayo de 1991, en el marco de la celebración del II Reencuentro de Villacuranos, junto a otros conocidos artistas locales.

Obtuvo algunas distinciones como: 1er. Premio Bienal de Cagua (1984); segundo premio de pintura del Salón Nacional de Arte Aragua (XI/1986); Mención Especial, Bienal de Guayana (1987).

Falleció en el Hospital Central de Maracay en 1992.

Poco tiempo después de su deceso, en homenaje a este pintor, se crea la Galería Jesús Ugas Nicorsin en Cumaná, estado Sucre. Venezuela.

Texto: Argenis Díaz.
Foto: El Vigía, 1993.

Jesús Ugas Nicorsin (1943-1992)